Vainilla, el origen de un sabor ancestral

La vainilla es uno de los saborizantes más conocidos y utilizados a nivel mundial. La podemos encontrar en diversos productos alimenticios, tales como de pastelería, heladería o chocolatería. Sus notas dulces y aromáticas brindan una experiencia reconfortante a quienes la prueban, pues es un sabor que conocemos desde muy corta edad y nos hace sentir en casa. 

De origen mexicano, la vainilla era producida por la civilización totonaca, habitantes de la región costera del país azteca. Su clima tropical y húmedo era el ambiente ideal para que esta orquídea trepadora diera fruto una vaina café, delgada y larga, la cual concentra el sabor que tanto amamos.

Es tanto el valor que tiene esta flor, que hasta el día de hoy en el pueblo de Papantla, Veracruz, cuentan la leyenda de cómo nació.

Según dicen, el rey Teniztli tuvo una hija de excepcional belleza, a quien llamaron Tzacopontziza. Él, orgulloso del singular encanto de la pequeña, pensaba que ningún hombre era digno de ella. Es por eso que fue llevada al templo Tonacayohua, diosa protectora de la siembra y la cosecha, para unirse a un grupo de doncellas consagradas al culto.

Años después, en las cercanías del templo, apareció un joven príncipe llamado Zkatan-oxga. Él, al observar a Tzacopontziza, se enamoró a primera vista y, sin dudarlo, la raptó y huyó con ella. No avanzaron mucho cuando se toparon con un monstruo que no los dejó seguir avanzando. En ese momento, llegan los sacerdotes de Tonacayohua exclamando que habían cometido un sacrilegio. Sin perder tiempo, le cortan la cabeza a ambos, extraen sus corazones y lanzan sus cuerpos por un barranco.

En el lugar donde ocurrió el sacrificio, la vegetación comenzó a secarse. Meses después, creció un solo arbusto frondoso. Cuando alcanzó su tamaño final, del tallo nació una orquídea que abrazaba con delicadeza el tronco del arbusto. Luego, comenzaron a cubrirse con flores amarillas, las cuales tenían un aroma dulce e inexplicable.

Los sacerdotes y el pueblo comprendieron que la sangre de ambos amantes originaron tal prodigio, por lo que declararon esta planta sagrada. La llamaron xanath o flor recóndita.

Una historia trágica que nos explica la gran importancia que tiene la vainilla en la cultura mexicana. Un sabor ancestral que conquistó al mundo por su delicadeza y singularidad, y que actualmente nos sigue deleitando en múltiples preparaciones.

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